Hace ya bastante descubrí por un estudiante de psicología el nombre de un fenómeno conocido.
Este artículo de Xatakaciencia cita algunos ejemplos de la paradoja de Jevons:
- Los atascos no disminuyen al aumentar el número de carreteras, que fomentan el uso del coche.
- Las galletas light no adelgazan porque se acaban comiendo más.
- Medios de transmisión de información más eficaces nos hacen dedicarles más tiempo a "las redes".
Ei ⋅ Ci ⋅ Ui ≤ Ef ⋅ Cf ⋅ Uf
donde E: Eficiencia, C: Consumo y U: Unidades/uso (inicialmente y tras la innovación)
donde E: Eficiencia, C: Consumo y U: Unidades/uso (inicialmente y tras la innovación)
O lo que me atrevería a llamar "la transcripción del Segundo Principio al comportamiento social".
La economía convencional (y muchas de las alternativas propuestas productivistas, como la cubana) está sostenida por dogmas de fe, y la innovación técnica no proporciona soluciones si no hay un cambio de mentalidad, de filosofía de fondo (decrecimiento lo llamamos algunas). Otros ejemplos clásicos de innovaciones que proponían aumentar la eficiencia para solucionar problemas:
- Los transgénicos, que iban a acabar con el hambre.
- Internet, que iba a propagar el conocimiento a escala global.
- La robotización, cuando las máquinas iban a acabar con el trabajo y darnos ocio.
Contra lo prometido, la mejora de las comunicaciones no necesariamente está haciendo que la gente vuelva a entornos rurales o más tranquilos gracias al teletrabajo, sino al contrario: El ritmo de crecimiento de las ciudades es mayor debido a que aunque nos comunicamos electrónicamente, no abandonamos los antiguos conceptos como "horas sentadas - horas trabajadas". Se pronosticó que ya no tenía sentido aglutinarse en ciudades cuando apareció el teléfono, se pensó lo mismo del fax; y luego del correo electrónico y las videoconferencias..., pero aunque posible, no ocurrió.
¿Y cómo es que esta carrera por el desarrollo no soluciona, sino que acumula e incluso crea problemas cada vez más grandes?. Pues este es un comportamiento propio de los sistemas complejos, como aquellos en los que interviene el factor humano. Aquí es donde entra la causalidad circular:
Mientras, el ser humano parece empeñado en resolver técnicamente -con acciones simples y complicadas, no sencillas y complejas- sus errores de concepto, confiando en que sus dogmas o la causalidad funcionarán algún día a su favor.
Feliz año, por cierto.
¿Y cómo es que esta carrera por el desarrollo no soluciona, sino que acumula e incluso crea problemas cada vez más grandes?. Pues este es un comportamiento propio de los sistemas complejos, como aquellos en los que interviene el factor humano. Aquí es donde entra la causalidad circular:
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| Dinámica de sistemas, de J. Aracil y F. Gordillo. Ed. Alianza 1997 |
Alguien está inmerso en dos tipos de problemas (a) [...] Al tratar de liberarse de uno de ellos, empujándolo para apartarlo, se produce el fenómeno ilustrado (b) [...]. La causalidad circular implícita en un proceso de retroalimentación hace que aparentes soluciones a unos problemas produzcan deterioros importantes en otros.En nuestro caso, las dos opciones habituales a un problema dado serían:
- Soluciones sostenidas en valores, o procesos conscientes de cambio de valores ("Por qué hago, Por qué necesito"). Complejas y a largo plazo (tanto personalmente como para una masa social), no solemos tener el tiempo ni la costumbre para ponerlas en marcha.
- Soluciones sostenidas en técnicas, que evitan enfrentar el problema - y casi siempre sólo parcialmente- o lo aplazan ejecutivamente ("Cómo hago, Cuánto cuesta"). Aunque simples (que no sencillas) e inmediatas, suelen actuar sobre factores imprevistos o no deseados cuando el sistema tiene cierta complejidad.
Mientras, el ser humano parece empeñado en resolver técnicamente -con acciones simples y complicadas, no sencillas y complejas- sus errores de concepto, confiando en que sus dogmas o la causalidad funcionarán algún día a su favor.
Feliz año, por cierto.



